Cuando nos convertimos en madres empezamos a descubrir muchas cosas sobre la maternidad. Una de ella es cuando tomamos a nuestros pequeñitos en brazos para bañarlo, es un momento como mágico y a la vez divertido.
Nuestros bebés se relajan y se quedan tranquilos sintiendo la suavidad del agua que recorre por su cuerpecito, y a medidas que van creciendo se van relacionando con el tiempo del baño y empiezan a descubrir diferentes texturas y actividades, como las burbujas, nuevos sonidos, juegos, música y lo más importante…la presencia de mamá!
Para muchas madres el tiempo del baño del bebé puede ser el indicado para desconectarse del corre corre de cada día, y sacamos ese momento para poder disfrutar de lo más importante que tenemos…nuestros pequeños! Muchas de las madres jugamos con ellos a la hora del baño, hablamos con ellos para enseñarles a decir nuevas palabras, acariciamos su frágil cuerpecito y muchísimas cosas más.
En la hora del baño también tomamos algunas fotos para enmarcar esos hermosos recuerdos! El baño ideal que toda madre sueña para su bebé es el que se da sin prisa, con tiempo para relajarse, jugar, cantar, poder oler su rica aroma de bebé y crear esas lindas memorias. Sin embargo, esto a veces no es posible y tenemos que recurrir a otros tipos de baños que te lo detallaremos a continuación.
El primer baño del bebé: Ese al que la gran mayoría le teme al principio, tenemos miedo a que se nos resbale, a que le caiga agua en sus oídos, a que se le moje su ombliguito y nos volvemos un 8 como dicen tratando de hacerlo de la mejor manera posible. Pero a pesar de los nervios, o del cuidado con que hacemos este primer baño, es sin duda el “primero” y nunca podremos olvidarlo.
El baño de pañitos húmedos: Ese que nos recomiendan las enfermeras en los primeros días de nacido del bebé para no mojar su ombligo. O cuando se nos pasa el tiempo muy rápido y ya es muy tarde para bañarlo y no queremos que se enfermen, entonces recurrimos al pañito mojado para que nuestros bebés estén cómodos.
El baño de inmersión: Cuando por fin se cae el ombligo! y podemos bañar a nuestros bebés más tranquila, sin tener ese miedo de que le vamos a mojar su ombligo. Ya aquí nos sentimos más segura y confiada. En mi caso, el primer baño de inmersión de mi bebé fue en su bañerita en el lavamanos, para mi era más cómodo porque no tenía que agacharme.
El baño rápido, cuando estamos cogidos de hora y no tenemos tiempo. Te suena familiar…verdad? Es ese baño de gato! que pasamos unas toallitas húmedas para limpiarlos y hacer que se sientan fresco, hasta poderlos bañar. O ese baño en donde sólo lavamos su carita y piecitos y salimos corriendo de casa! No es nada fuera de lo normal! Lo harás! ya lo hiciste? Eres mamá!
El baño relajado: Ese baño que todas soñamos, donde tenemos tiempo de votar el estrés con nuestro bebé, donde podemos cantarle, jugar con ellos, sacarlo y secarlo sin prisa, explorando cada parte de su cuerpo y disfrutando de su rica aroma, donde tenemos tiempo incluso para darle un rico masaje.
El baño para bajar la fiebre: No es que sea de nuestro agrado este baño, porque ninguna madre quiere ver a sus pequeñitos enfermos, este es un momento angustiante donde no podemos dormir en la noche porque estamos pendiente de su fiebre, y muchas veces tenemos que recurrir a este baño para controlarla.
El baño con los hermanos: El se vuelve una fiesta porque están todos juntos. Nos reímos mucho de las muecas que hacen los hermanos mayores para que el más pequeño se ría. Es un momento hermoso e inolvidable.
El baño con mamá o papá: El 99.9 % de los padres (en especial las madres) han tomado un baño con sus pequeños. En mi caso disfruto mucho bañarme con mi bebé más pequeño, nos ponemos en la ducha y el se recuesta en mi hombro (es un momento mágico). En el caso de lo más grandecitos, es ese momento que ellos empiezan a ver las diferencias de los cuerpos, aprenden que las hembras y los varones tienen partes diferentes etc.
El baño para jugar: Es ese en el que recogemos todos los patitos o barquitos y lo entramos al agua con nuestros bebés, hacemos un mundo de aventuras con ellos, y con sólo ver esa hermosa sonrisa que nos brindan lo haríamos una y otra vez. En el momento del baño nuestros bebés pueden aprender mucho si de vez en cuando lo convertimos en una experiencia de juego.
El baño para agotarlo: A ese que recurrimos para cansarlos, para que ellos suelten todas esas energía que tienen guardadas, lo dejamos hacer burbujas, chapotear, explorar y podemos disfrutar de cada momento.
El baño antes de dormir: A ese que muchas recurrimos para relajarlos y hacer que duerman plácidamente.